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ABA TherapyGrandparents

Terapia ABA para abuelos: mucho más que un rato de juego

Andi Fathe-Aazam11 de septiembre de 20253 min de lectura

Por Andi Fathe-Aazam, BCaBA

Introducción

Cuando te asomas a una sesión de terapia de Análisis Aplicado de la Conducta (ABA), puede parecer que tu nieto o nieta solo está… jugando.

Construyendo torres de bloques. Horneando una tanda desordenada de galletas. Bailando Baby Shark por duodécima vez (bendita sea tu paciencia).

Pero aquí está el secreto: la terapia ABA no es una clase particular ni un juego al azar; es ciencia disfrazada. Cada juego tonto, cada choca esos cinco, cada momento de “primero recogemos, después la tableta” tiene un propósito. Hay un método detrás de toda esa locura.

Lo que en realidad sucede detrás del juego

  • Pasos pequeños, grandes logros: el ABA divide habilidades grandes (como cepillarse los dientes) en pasos pequeñitos (tomar el cepillo, poner la pasta, cepillar los dientes de arriba…). Cada paso es alcanzable, y cada logro construye confianza e independencia.
  • Diversión = aprendizaje: mientras más divertida sea la actividad, más fácil le resulta al cerebro absorber nuevas habilidades. ¿Ese juego de bloques? No es “solo apilar”: en secreto está enseñando a tomar turnos, a resolver problemas y a comunicarse.
  • Repetición + celebración: hacer algo una y otra vez con elogios entusiastas realmente reconfigura el cerebro para el éxito. Los niños tienen más probabilidades de repetir la conducta cuando se siente gratificante.

Por qué no es “dar clases particulares”

Las clases particulares enseñan materias académicas. El ABA enseña la vida.

  • Un tutor ayuda con las hojas de ejercicios de matemáticas. Un terapeuta de ABA podría usar el horneado de galletas para enseñar matemáticas (medir, contar), comunicación (“¿Puedo revolver?”) y paciencia (“Espera tu turno”).
  • Un terapeuta de ABA enseña comunicación significativa: cómo pedir ayuda cuando deletrear se pone difícil (una habilidad de supervivencia del día a día).

La terapia ABA no se trata de llenar de datos el cerebro de un niño. Se trata de darle las herramientas para desenvolverse en el mundo real.

Cómo los abuelos pueden sumarse a la diversión

¿Tu papel como abuela o abuelo? No tiene precio. Así puedes convertir los momentos cotidianos en poderosos momentos de ABA:

  • Sigue el plan: si el terapeuta sugiere una estrategia (“primero recogemos, después jugamos”), repítela igual. La consistencia entre los miembros de la familia ayuda a los niños a aprender más rápido y con más facilidad.
  • Convierte la vida diaria en la lección: jueguen juegos de mesa, horneen, cuiden el jardín o salgan a caminar. El ABA florece en entornos de la vida real, donde las habilidades más importan.
  • Celebra las cosas pequeñas: cuando tu nieto o nieta suba el cierre de su chaqueta o intente una palabra nueva, festeja como si acabara de ganar el Super Bowl. Esa alegría es combustible para el aprendizaje.

Por qué es importante

Las investigaciones muestran que los niños que reciben terapia ABA temprana, lúdica y estructurada suelen desarrollar mejores habilidades de comunicación, sociales y de independencia. La “diversión y los juegos” no son relleno: son el vehículo para un crecimiento real y duradero. Y cuando aprender se siente como jugar, el aprendizaje se queda.

Conclusiones

La próxima vez que veas a tu nieto o nieta reír durante una sesión de ABA, recuerda:

  • Hay ciencia detrás de esas sonrisas
  • No es un juego sin propósito
  • No son clases particulares
  • ¡¡Es progreso, disfrazado de diversión!! 💡✨

Referencias

  1. Cooper, J. O., Heron, T. E., & Heward, W. L. (2020). Applied Behavior Analysis (3rd ed.). Pearson.
  2. Fuller, E. A., & Kaiser, A. P. (2020). The effects of early intervention on social communication outcomes for children with autism spectrum disorder. Autism, 24(2), 338–349.
  3. Koegel, L. K., Singh, A. K., & Koegel, R. L. (2014). Improving motivation for academics in children with autism. Journal of Autism and Developmental Disorders, 44(9), 2361–2373.
  4. Landa, R. J. (2018). Efficacy of early interventions for infants and young children with, and at risk for, autism spectrum disorders. International Review of Psychiatry, 30(1), 25–39.
  5. National Research Council. (2001). Educating Children with Autism. Washington, DC: National Academy Press.
  6. Skinner, B. F. (1953). Science and Human Behavior. Macmillan.

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